29 Nov ¿QUÉ ES EL DESEO?
Hablamos en muchas ocasiones de lo que queremos, de lo que esperamos, de lo que deseamos. Confundimos por momentos el deseo, con otras esperanzas, otros anhelos. Sin duda, para cada uno de nosotros, el deseo es una cosa u otra, en función normalmente de intereses la mayor parte de las veces camuflados, a mi juicio, de anhelos, imágenes convocadas a la mente que provocan una agitación por poseer algo en tiempo y forma, y normalmente asociado a la celeridad.
¿Esto es siempre así?, y ¿qué sucede con el deseo asociado al placer carnal, asociado a las relaciones, a las personas con las que nos cruzamos diariamente y que nos provocan esa sensación que muchas veces queremos alejar de nuestra mente, y otras no?
Os dejo con mi particular visión al respecto del deseo, con un tinte romántico y asociado al verso. Si quisieras compartir tu visión conmigo, me encantaría saber que es lo que opinas tú, y si estás de acuerdo o no, conmigo. Seguro que no lo estás, o …a lo mejor si. 😉
DESEO
¿El deseo?
Es el estremecimiento puro
que te apresa sin cuartel
y hace de ti su rehén
con ardites muy oscuros.
El desierto trasladado a los labios,
el golpeo incesante en el pecho,
una gota resbalando por el cuello
refrescando de mi ardor el fuego.
Podría ser el destello del nácar
que produce el sol
posado con cuidado en tu cara,
el responsable de este aliento.
O el ensueño de tu marmórea figura
de sándalo y ambrosía perfumada
recorrida por mi insolente mirada
pérdida en lo profundo de tu gracia y donosura.
¿Deseo?
Yo no puedo explicarte el deseo,
es el relámpago seguido del trueno,
es el aroma más intenso
y el vino más afrutado,
es el volcán de lava más ardiente
un tsunami de espuma adolecido.
Es tu palabra
en mis débiles sentidos,
son tus senos en el tacto de mi mente
y el calor de tu cuerpo el que me adentre
en tu interior de rosa coronada.
Son tus jugosos manjares encarnados,
dando agua a mis secos peregrinos
declamando con el gesto el desvarío,
mordiendo con fruición el movimiento.
Es el abrazo agotado en los adentros
donde la pasión no agota en la mañana,
que se dibuja perfecta en tu mirada
solícita de amor en otro envite.
Es la generosidad concedida a la noche,
arropada de seda en un balcón
que contempla el brillo de tu aura
desde la luna, que celosa,
al sol le hace el amor.
*gracias a Jose Luis Cezón, de http://jlcezon.wix.com/cezon-photodesign#!jl-cezon-photography/c1tnh por la foto que ilustra esta entrada.

S.
Publicado a las 10:02h, 29 noviembre«En el fondo amamos nuestro deseo, y no aquéllo que deseamos.»
Friedrich Nietzsche…
Somos adictos a lo que el deseo provoca en nuestra mente y cuerpo, no realmente a lo que nos lo produce… por ello no tiene porqué ir de la mano de una persona, situación o cosa en concreto… amamos esa dulce bioquímica y por ello, en cuanto se le da satisfacción, pierde su encanto y tenemos que cambiar su objetivo… sólo cuando existe un sentimiento más profundo de por medio, el deseo se identifica… como fuente inagotable de sensaciones con algo o alguien específico…
«Podría ser el destello del nácar que produce el sol posado con cuidado en tu cara», delicado y tierno… precioso verso…
Jose Carlos
Publicado a las 15:41h, 29 noviembreMuchas gracias Susana por comentar, y por ilustrar tu comentario con palabras tan sabias. Desde luego, es esto lo que quería poner de relieve en este poema. El deseo siempre esta, es inútil luchar contra el porque habita en nosotros, y al tiempo es efímero, no es el deseo en sí, como muy bien ilustras, sino lo que hace que se despliegue en nosotros esa magnifica cascada de emociones y reacciones bioquímicas. Algo que nos amarra no es deseo, es otra cosa, independientemente que de forma puntual nos lo provoque.
jose Luis
Publicado a las 14:16h, 30 abrilMejor pon, si puedes, la web que he finalizado hace unas semanas. Por cierto estoy diseñando otra para una fotógrafa de aquí, ya te mostrare el resultado.
Un abrazo,
Jose Luis Cezon
http://www.photodesign-studio.com
Jose Carlos
Publicado a las 14:18h, 30 abrilDicho queda pues, Jose Luis.
Un fuerte abrazo.