19 Dic HACIENDOLE EL AMOR A LA NOCHE
Portadora de magia, de misterios, guardiana de secretos y pasiones. La noche nos trae el mayor de los recogimientos, no sólo porque nos abraza con su abrazo de Morfeo y nos arropa cálida en nuestros sueños, sino porque nos permite hablar con nosotros mismos en una comunión perfecta de almas, dónde sin duda, no hay perturbaciones de ninguna clase. Dónde podemos estar tranquilos, a solas, nuestra mente, nuestro corazón y nuestros pensamientos retumbando en las paredes de la cabeza.
Buen momento para poder avanzar, para sonreír en la almohada, tumbados boca arriba o para girarnos en el interior de nuestra sabanas y danzar cómplices de la armonía de la suavidad de la noche, y hacerle el amor de manera apasionada.
Dónde nuestros sueños nos lleven, sin duda, sólo es cosa nuestra. Podemos utilizarlos para vivir más, disfrutar más, experimentar aquello que queremos poner en práctica luego una vez las luces del alba despunten en los cielos.
¿Qué te gustaría poner en practica a ti? ¿Si pudieras ser la noche, que harías?
Yo casi seguro que entraría por las ventanas de cada uno de vosotros a dejaros un verso en la almohada para que al despertar pudierais sonreír y empezar la mañana con alegría y fuerza renovada, con la ilusión de construir un mundo nuevo y mejor.
¿Me dejas unas palabras tú? Yo ya te he dejado un verso en la almohada 😉
NOCHE
Escondiéndote en la luna
no se ahogan las estrellas
desprendidas del azul manto
que soportan las tiernas velas.
Que la luz se hace testigo
y refleja tu tristeza
embadurnada de armiño
en claves de tez morena.
Mírame noche,
prende mi mano serena,
perfúmala de azucena
y vistela de mi amor.
Noche, sal de la luna.
Besame de viento eterno
en cada poro entendido,
anegame de sentidos
al cobijo de esta bruma.
No me abandones al alba
rodando por otros mundos
que está mi cama extrañando
tus más ocultos arrullos.
No me sufras, magia arcana,
pincel de historias prohibidas,
baja a la tierra conmigo
para ayudarme a escribirlas.
Y yo pararé el tiempo
en tu titilante sonrisa.
Mírame noche,
prende mi pluma discreta
hundela en tu tinta experta
y…
enloqueceme de amor.

S.
Publicado a las 07:56h, 19 diciembreEn el día, uno vive de puertas para fuera.
En la noche, de puertas para adentro… y en esos mágicos momentos, la falta de luz nos hace viajar si se lo permitimos… si no lo hacemos, somos nuestra propia jaula…
Bienvenida sea la noche a solas o en compañía…
Jose Carlos
Publicado a las 19:22h, 19 diciembreMucha carga de razón en lo que dices amiga Susana. A mí además, me gusta verlo como que nosotros mismos somos esas puertas de las que hablas, y las abrimos o cerramos al exterior o interior a nuestra voluntad. Si las mantenemos cerradas estaremos ante nuestra jaula, si las abrimos podremos disfrutar de luz y magia.
Un abrazo.