13 Ene EL TIEMPO
El tiempo es un compañero fiel de viaje. Siempre a nuestro lado, duro y exigente maestro con nosotros deja muescas de cada una de sus enseñanzas en nuestro cuerpo y en nuestra mente para que, al mirarlas, recordemos al instante las mismas. En muchas ocasiones aun y así, nos cuesta recordar las mismas.
Siempre está, redondo, oscilante, arenoso, de múltiples formas, pero siempre en esencia el mismo. Jamás pasa por la vida de nadie sin dejar una huella imborrable.
¿Estás de acuerdo conmigo? ¿Recuerdas alguna de las enseñanzas que te ha dejado a ti?
Yo te dejo alguna de las mías en forma de poema.
EL TIEMPO
Me mira imperturbable desde su atalaya
su pedestal de tierra inmaculada
coronado de nieves tan arcanas
como las que puedan poblar hoy mi cabeza.
Se acaban las preguntas al momento
habrá lugar en otro instante para rimas,
contenidas de ritmos no buscados
y respuestas vomitadas a la grima.
Ahora es tiempo de deleite,
de una pausa en el triste segundero,
de olvidarme que algún día fui misterio,
de saberme deshojado, limpio y pleno.
Ahi delante tan regio te apareces,
y de sonrisa se te viste el ceño obsceno,
dando curva al labio que me asiste
dando pie a las mariposas de este encuentro.
Si buscase mil respuestas este día
con la brisa de tus cumbres me devuelves
y orientado al horizonte cierro ojos,
aspiro profundo y siembro dicha.
Decoro de palabras tus consejos
los camuflo en mi mirada volandera
me enredo de sentires ya maltrechos
y me salgo de mi yo,
recito fuera.


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