26 Ene COMO INTERROGARSE EN MOMENTOS DE DUDA
Comenzamos una semana más. La última semana de enero.
Olvidados ya, dejados atrás los ecos de las voces navideñas. En ocasiones, no se si a vosotros os ha sucedido en alguna ocasión, pero si os sucede aquí podréis ver como procedo yo, no acabo de tener claro mi lugar, y mi camino.
Para ello, me pregunto, muchas veces, como siempre, las preguntas te acaban concediendo las respuestas que buscas. El sosiego aparece y puedo continuar caminando y eligiendo los senderos que quiero para mi vida.
A veces, me toca desandar lo andado para volver a encontrar en sendero adecuado del camino, pero ¿quien no ha estado perdido alguna vez?
¿No habéis tenido en alguna ocasión la sensación de andar por andar, de no ir a ningún lado?
En algunas ocasiones nos sentimos perdidos. Abandonados a nuestra propia suerte por nosotros mismos. Momentos estos en los que ni siquiera reconocemos nuestra mano en las cosas que hacemos o que decimos. La frustración aparece a nuestro lado, y u profundo pesar se adueña de nuestra mente, lugar y ocasión para que lo oscuro se haga presente en nuestro pecho, y razón, nublando el buen juicio.
Yo en ese momento, trato de reflexionar, trato de pararme un segundo y me busco entre tanta niebla. Y digo así.
MOMENTOS DE DUDA
¿Quién soy
que no me encuentro?
Acaso un quise
y no he podido,
un traicionero quiero
y no se si verdaderamente
poder, es lo que sin ser
soy, sin ser un puedo.
¿Quien soy
que no reconozco este reflejo?
Atardecido, débil, confuso
deshojado y pálido arrecife
desgastado de palabras y sonrisas.
Anochecido párpado de ingenioso
llanto, acurrucado enfermo
de un lamento de tormentas
en mar calmo, de estación eterna.
¿Quien soy
que he desaparecido?
Hipnótico sonámbulo,
titiritero de sueños perdidos
portador de imposibles,
narrador de cuentos
escritor ufano de letras
refugio de todo y portador de nada.
¿Quién eres,
y por qué contra mi te ensañas?
¿Que hice
para que contra mí
descargues tu rabia?
Yo soy la confusión,
vestido de desesperanza.
Soy la eterna duda
perdida en la constancia.
Soy la locura
que despierta en tus palabras.
Soy la soledad
que acompaña tus mañanas,
la lejana silueta
que se revela en tu alma,
el escondido atisbo enfermo
que hasta tu puerta se escapa
para acostarse contigo
y velar por ser insomne.
La decepcionada idea de ideal,
de justicia comparada
del cambio del cambio
relegado ahora a la infamia.
El olvido sonreído
desde la segura distancia
que contempla la desidia
de los que nunca descansan.

maria
Publicado a las 07:37h, 26 enero¡¡Gracias José Carlos!!
Jose Carlos
Publicado a las 14:58h, 26 eneroPor nada Maria, gracias a ti, por pasar por aquí y comentar. Estoy encantado con tu presencia y participación.
Un saludo.
Alejandro
Publicado a las 15:14h, 26 eneroMe identifico. feliz día.
Jose Carlos
Publicado a las 17:15h, 26 eneromuchas gracias Alejandro por comentar. Bienvenido a esta casa. Me alegro que puedas sentirte identificado con un pensamiento tan íntimo. Feliz día. Un abrazo.
Ana Suárez
Publicado a las 14:28h, 27 enero¡Bonitas palabras! Para saber a dónde queremos ir tenemos que saber donde estamos. Pararse para ver dónde estamos siempre es una buena idea.
Jose Carlos
Publicado a las 21:19h, 27 eneroMuchas gracias Ana, por tus palabras, y bienvenida a esta casa en la que espero te sientas muy cómoda. Ciertamente, tener los pies en el suelo cuando nos pongamos a pensar en nuestro lugar, es muy importante, sino corremos el riesgo de ir con un. Punto de partida equivocado, hacia un lugar erróneo.
Pero siempre nos queda volver a empezar desandando lo andado.
Un saludo.