13 Ene Ajuste de cuentas en verso con una sociedad enferma.
¿Quien piensa que la poesía sólo sirve para enamorar?
¿Quien de vosotros que ahora me leéis, pensáis que la poesía es algo denostado?
¿Algo fuera de moda?, ¿algo con lo que no se puede emitir una critica o hacer un reflejo de la sociedad y política actual?
¿Alguien piensa que con la poesía no podemos hacer un reflejo de lo que es para el poeta el mundo en el que vive, la prensa, la política, la sociedad enferma y adormecida, la economía, la crítica…?
Os dejo con estos versos. Son tan sólo mi visión, muy particular, muy mía y muy íntima por supuesto, pero también es cierto que es una muestra de que el verso vive, que es actual, que no es anacrónico, que no esta muerto ni es potestad única y exclusivamente de pedantes remilgados que pretenden los favores de damas «Cinderella»…
¡Teneos!
No arañéis más la tierra
de mis sentidos más viles
con vuestro dedo afilado,
o tendré que recordaos
cuatro reglas de elocuencia.
¡Teneos!
Mirad vuestro bien.
Camináis por fino hilo
que se os puede romper,
y muy ducho no os veo
de ingenio este atardecer.
¿No os guardais?
¡Pues muy bien!
Advertido habéis quedado
no sea mi defensa
acogida con recelo
en letra de poca imprenta
u olvido de desdichado,
que para sarcástico verbo
tengo irónico dictado.
Ponéis una pica en Flandes,
que tiempo ha del pasado
puse pendón de cultura
de palabras y de versos.
¿Vos me habláis de diccionarios?
¿Dónde encontrasteis el tiempo
para aprender a ilustraros?
Hace siglos yo ya hablaba
de leer ya ni os hablo
y si os cuento que escribo
ni el Patriarca supo cuando.
¿Burla?
¡Va!
No os riais, deslenguado,
menguado, títere, obtuso,
gañan, rufián, desdentado,
grande óseo poco seso,
y de sexo ya olvidado.
¿Charlatán?
Si, vuestra madre sabe algo,
pues compra mis versos tiernos
cuando tierno está el mercado.
Quizá sois rima bebida
pues sobrio me extraña el parto.
¡Silencio insensato!
¡Sentaos, sentaos señores!
Que aun no hemos acabado.
¿Iletrado de mis letras?
¿Ramplón de mis enunciados?
¿Rimasteis vos sin secuelas?
¿O es que aqui llegáis mandado?
Advertido de la riña
fuisteis, mosquito enano,
que necesita ilustrarse
para hablarme de cuidados.
Vida hay que me ha sufrido
sobre estos hombros gastados
y fe de la misma otorgan
pecho, espalda, verga y manos.
¿Que derive mi sintaxis?
No podríais descifrarlo.
Os ha costado instruiros
vuestro nombre paso a paso.
Cuando compraba placeres
con sueños de vil amado
y otorgaba mil deleites
que cobraba de buen grado,
ya defendía mi honra
sin acudir al costado,
donde lozana y hermosa
colgaba hierro afilado.
Pues si habil era el brazo
más fiero tengo el cerebro.
¡Pregunta, pregunta a tu dueña!
Ella sabe mi gracejo.
Que entre gemido y gemido
y mis manos en sus senos
de tu nombre se olvidaba
y se bebía mis besos.
¿Lloráis?
Vaya por dios
¿infausto recuerdo?
No os aireis todavía
esto no es más que el comienzo.
Manchar mis blancas verdades
con lenguas de poco pelo,
baja estofa, innoble gesto
estúpido habla e infausto aliento
no puede quedar impune
sin lecciones para un lerdo.
¿Lerdo he dicho?
Curioso merecimiento
podeis gracias complaceros
en estas suaves bocanas
ya que por hijo os tengo,
pues como bien os he dicho
os doblo edad en el mundo
y posada alguna noche
vuestra madre dio a mi cetro.
Aunque debo repetiros
que poco mío os aventaja
no tengo voz de tartaja
ni serrín por un cerebro.
¿Ofendido os he, señor
que bufais con hosco ceño?
¿Acaso os he descubierto
algo que desconocieseis?
¡Disculpad entonces mi torpeza!
Creí que soportabais el peso
de la enorme cornamenta
con resignada paciencia.
No hay culpa de la impotencia,
eso venía servido.
¿Vuestro padre no os ha hablado?
¡Vaya pues!
¡Indiscreto fui al deciros!
¡Parad, parad todavía!
Que aunque la ira
no engaña,
es mejor dejar la saña
para después del castigo
que es esto sólo un prefacio
que no se llega al epílogo.
¿Vais entendiendo ahora
de mis letras su sentido?
¿O tengo que escarneceros
siendo mártir sin motivo?
Prosa en mí encuentra cabida
de Cicerón hasta Ovidio,
imagen de culteranos
conceptistas y mohínos.
Eurípides, Ancreonte
y hasta Sófocles y Esquilo
por no suspirar en llanto
de los latines Virgilio.
¡Borrad!¡Borrad del rostro
ese caracter bovino!
¿Qué pensasteis mal enfermo?
¡Yo sé de dónde he nacido!
Al contrario que vosotros
tengo mil madres que amo,
bebo de todos los ríos
y germino en primavera
como cerezos y espinos.
¿Padre?
Sólo uno he tenido,
quién me enseño que el saber
se halla escondido en los libros.
No queráis cargarme culpas
de conocer una madre
que a mil padres se ha vendido
y con falso amor fingido
os enseñó cuatro letras,
se acostó con un Obispo,
fornicó con mil letrados
y regaló todos sus virgos
para creeros eruditos
sin siquiera ser mendigos
de cuatro gramáticas viejas
desusadas y sin principios.
Insoslayable desatino…
no sois más que un pobre necio
que por ínclito se tiene.
Más no lloréis, ¡lechuguino!
¿Es que mi soberbia os hiere?
Aguantad, ya casi acabo
no es lección de más de un libro.
Si Sancho no tuvo amo,
ni Quijote estuvo ido,
podeis tener mis escritos
por sedas que os adornen.
Pues aunque Augusto me veas
y de Lope sea discípulo,
me abrumo con quien engaña
a quien se engaño a sí mismo.
¡Pitañoso y engreído!
Yo nunca envejezco, amigo.
Soy eterno sotto vocce
soy un orgasmo rendido
que se cuela cada luna
por las venas del descuido
y anido pasión arriba
donde humildes me han creído
y han soñado ser mis flores
llorando versos dormidos.
Patíbulo de mil penas,
purgatorio del olvido,
Quevedos por ser sinceros
en Faustos de amor vencido.
Comedia desengañada
en rubores coralinos
que arrullan, quizá animosos,
Rimas de un siglo antiguo.
¡Nunca muero, escaso celo!
No penseis que habéis vencido,
sino respondo algún día
a vuestra afrenta de cretino.
¡Cetrino color el vuestro!
¿Quizá estais arrepentido?
No por mucho disculparos
dejaré sólo mi nido,
acudiré como siempre
al balcón de vuestro olivo,
que como el calor femenino
no hay «placet» en esta tierra.
Así que, un último favor os pido,
acostumbrad a la esposa
a perfumar sus encantos
son muchos mis compromisos
y escasa mi noble bolsa.
Prometo ser muy liviano
esta vez no habrá testigos
y si me piden un verso
un beso será el motivo.
Que no hay péndola en el mundo
más versada que la mía
que en barcos surcó los mares
desde Eneas hasta China.
De Buero empapó puñales
Tiranos, naciones, tintas,
Galdoses, Lorcas, Machados,
Delibes, mil coloristas.
¿Todavía sois tan necio
que simple veis mi poesía?
Que triste la triste vida
de quien no se la contempla
y penitente de letras
hasta críticas se acerca.
Se lúcido y transparente
y auscultaté mientras medras
no fue la ilusión dormida
para sentirse despierta.
¡Bufón, ya no me diviertes!
Doy por conclusa esta entrega.
Otra vez cuando te apostes
desde altanera presencia
creyendo ser caballero
y adalid de nuestra esencia
interpretando la esfera
como redondo planeta
párate y siente el latido
que esa no engaña, es sincera.
Y sí antes de entender
sientes que la piel se encrespa
y la rosa llora estrellas
perfumadas de azucenas,
canela, nenúfar, mirlo,
náyade de un mar de pena,
sol de miel aderezado
con leche de luna llena
y un gitano va cantando
sangre de amor por condena,
¡Sonríe, racional, sonríe!
De algo ha servido esta clase
y mientras sueñas ya vives
que de sueños vive el arte
e incorporeo se presenta
incrustándose en la carne
y convirtiendo mortales
que pasan como pasa el aire,
en inmortales recuerdos
de irracionales mensaje.
Y este es el FIN de este post, sin duda se ha dilatado, no me lo tengan en cuenta si no ha sido de su agrado. Es justo que tener otra entrega para poder solventarlo, con mas rimas, pocas letras, mucha enjundia y buen encanto.
Prometido está señores, más si en la parte contraria, es donde se muestra ufana su sonrisa mientras reza en pantalla declamando, no permitáis pues la afrenta de ser vos, única en risa, y concepto descarnado, compartid apuestos dones, que nos hemos regalado, desde vuestras teclas simples, a la izquierda os he dejado unos graciosos dibujos y sin más y con cuidado, podremos en un seg estar todos conectados.
Tengan pues buenas las noches, sueñen, rimen, amen, rían, vivan, sientan, griten…pero haganlo con agrado, y siempre libres al fin, de sus aciertos y fallos.
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